El volumen que he tenido el honor de prologar es el fruto madurado del VII Congreso Internacional Imagen y Reconocimiento (SIMUFV 2025), que llevó por lema “Arquitectura y Narrativa”. Organizado por el Grupo Estable de Investigación Imaginación y Mundos Posibles de la Universidad Francisco de Vitoria, el congreso reunió a arquitectos, filósofos, narratólogos y creadores visuales en torno a una convicción compartida: que toda forma arquitectónica es también una forma de relato, y que todo espacio habitado encierra una poética del sentido. A lo largo de los días del congreso se fueron tejiendo correspondencias entre disciplinas que, lejos de enfrentarse, dialogan.
El resultado es este volumen, coordinado por mis colegas Emilio Delgado Martos y Carola Díaz de Lope Díaz, está tejido con aportaciones originales realizadas con posterioridad al congreso. El GEI Imaginación y Mundos Posibles nació con esta vocación. Nuestro trabajo se centra en comprender cómo los distintos dispositivos culturales contemporáneos —edificios, novelas, videojuegos, películas, periódicos— se configuran como modos de interpretación del mundo, como mediaciones simbólicas entre la experiencia vivida y los horizontes de sentido.
Desde la hermenéutica filosófica de autores como Gadamer, Ricoeur, López Quintás y García-Noblejas, buscamos desentrañar las formas culturales que hacen posible el encuentro entre verdad y representación, entre técnica y poética, entre libertad y orden. En ese marco, la arquitectura ocupa un lugar privilegiado, pues no es vista sólo como objeto, sino también como interlocutora. La arquitectura nos enseña a pensar la forma como hospitalidad, el espacio como lugar de encuentro y la materia como disposición significativa.
Si, de un lado, la hermenéutica ilumina la arquitectura al revelarla como ingrediente fundamental del relato de nuestras vidas, la arquitectura devuelve a la hermenéutica una conciencia espacial y performativa que a menudo olvidamos. Interpretar no es solo leer o pensar, también es construir para habitar. Comprender es, en último término, construir hogar. Cada muro, cada umbral, cada vacío nos interpela como elemento de un discurso sobre el habitar, como la forma que propone un modo de estar en el mundo.
Ref. "Prólogo" en DELGADO-MARTOS, E. y DÍAZ DE LOPE DÍAZ, C. (Coords.) El espacio habitado. Arquitectura y narrativa. Ed. Sindéresis, 2025.

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