viernes, 14 de diciembre de 2012

El fracaso del periodismo: Will McAboy pide perdón


The Newsroom 1x03 empieza con el total de Richard Clarke, responsable de la oficina contra el Terrorismo en Estados Unidos durante los atentados del 11S, pidiendo disculpas a la nación por no haber evitado los atentados. Pedir perdón. Un acto humano difícil que implica reconocer nuestras miserias y equivocaciones. Un acto por el que reconocemos nuestra responsabilidad y fracaso: nos decimos "hemos fallado"; decimos "te he fallado".

Pedir perdón no está de moda. He escuchado argumentaciones muy sofisticadas para despreciar la necesidad de perdonar y de pedir perdón. Sin embargo, el perdón es condición necesaria para un nuevo comienzo. Eso pretende Will McAvoy, protagonista de la serie, al reconocer su fracaso como periodista. En el monólogo con el que da comienzo su informativo, Will confiesa sus pecados como periodista, explica las causas y se propone no volver a fallar.

Quiero destacar algunas de sus ideas:
  • “La razón del fracaso no es un misterio: nos vendimos por el share” (la audiencia). 
  • “El Congreso permitiría a las incipientes cadenas hacer libre uso de las ondas a cambio de un servicio público. Ese servicio público sería una hora de emisión cada noche para la difusión de información”
  • “los contribuyentes te entregan las ondas gratis y durante 23 horas diarias sacas un beneficio, pero durante una hora, por las noches, trabajas para ellos”
  • “Desde este momento decidiremos qué ocurre en nuestro espacio y cómo presentarlo, basándonos en la verdad de que nada es más importante para una democracia que unos electores bien informados”
  • “No somos camareros de un restaurante sirviéndoles la noticia del modo en que les gusta que se la preparen. Ni somos ordenadores que dispensan sólo datos, porque las noticias sólo son útiles en el contexto de la humanidad”. 
He transcrito su monólogo completo. Aquí lo copio, para que puedas disfrutarlo palabra por palabra.
«McAvoy: Buenas noches, soy Will McAvoy, esto es Noticias Noche y han visto un vídeo de Richard Clarke, ex jefe de Antiterrorismo del presidente George W. Bush, testificando ante el Congreso el 24 de marzo de 2004. Los americanos apreciaron ese momento. A mí me gustó ese momento. Los adultos deben responsabilizarse de sus fracasos y esta noche, inicio este noticiario emulando al señor Clarke y disculpándome ante el pueblo americano por nuestro fracaso.

El fracaso de este programa durante el tiempo que llevo al frente a la hora de informar y educar con éxito al electorado. Permítanme aclarar que no me disculpo en nombre de todos los periodistas televisivos y que no todos los periodistas televisivos les deben una disculpa. Hablo en mi nombre. He sido cómplice de una larga serie de fracasos lenta y repetidamente no reconocida y no corregida que nos ha traído hasta el presente.
Soy un líder de una industria que malinterpretó los resultados electorales, contagió el miedo al terrorismo, estimuló la controversia y no logró informarse sobre los movimientos tectónicos de nuestro país, desde la caída del sistema financiero hasta la fuerza que tenemos ante los peligros que encaramos actualmente. Soy un líder de una industria que distrajo su atención con la destreza de Harry Houdini mientras enviaba a cientos de miles de nuestros más valientes hombres y mujeres a la guerra, sin la debida diligencia.

La razón del fracaso no es un misterio: nos vendimos por el share. En la infancia de la comunicación de masas, el Colón y el Magallanes del Periodismo en las hondas, William Paley y David Sarnoff, fueron a Washington a hacer un trato con el Congreso. El Congreso permitiría a las incipientes cadenas hacer libre uso de las ondas a cambio de un servicio público. Ese servicio público sería una hora de emisión cada noche para la difusión de información, o lo que aquí llamamos Noticias Noche. El Congreso, incapaz de prever la enorme capacidad que tendría la televisión para proporcionar consumidores a los anunciantes, no incluyó en su acuerdo el requerimiento que habría cambiado enormemente y para bien nuestro discurso nacional. El Congreso olvidó añadir que bajo ninguna circunstancia podría haber publicidad pagada durante las emisiones informativas. Olvidaron decir que los contribuyentes te entregan las ondas gratis y durante 23 horas diarias sacas un beneficio, pero durante una hora, por las noches, trabajas para ellos.

Y ahora, esos noticiarios televisivos, presentados a lo largo de la historia por genuinos periodistas con nombres como Murrow, Raisner, Hayley, Brinkley, Buckley, Cronkite, Rather y Russert, ahora deben competir con gente como yo. Un presentador de televisión por cable que comparte negocio con los productores de realities. Y ese negocio nos beneficiaba. Pero Noticias Noche abandona ese negocio.
Quizá les sorprenda saber que algunos de los mejores periodistas americanos de la historia están trabajando en este momento. Mentes excepcionales con años de experiencia y una inquebrantable devoción por difundir las noticias. Pero estas voces son una pequeña minoría y no tienen la mínima oportunidad contra el circo cuando el circo llega a la ciudad. Están sobrepasados. Abandono el circo. Cambio de equipo. Me voy con los hombres que van perdiendo. He evolucionado. Ellos aún creen que pueden ganar y espero que me enseñen alguna cosa.

Desde este momento decidiremos qué ocurre en nuestro espacio y cómo presentarlo, basándonos en la verdad de que nada es más importante para una democracia que unos electores bien informados. Nos esforzaremos por poner la información en un contexto más amplio, porque sabemos que muy pocas noticias nacen en el momento en el que llegan a través de nuestro cable. Seremos los defensores de los datos y los enemigos mortales de la insinuación, la especulación, la hipérbole y la sandez. No somos camareros de un restaurante sirviéndoles la noticia del modo en que les gusta que se la preparen. Ni somos ordenadores que dispensan sólo datos, porque las noticias sólo son útiles en el contexto de la humanidad. No me esforzaré por supeditar mis opiniones y haré todos los esfuerzos por exponerles opiniones informadas diferentes de las mías.

Se preguntarán quiénes somos para tomar estas decisiones. Somos MacKenzie McHale y yo mismo. La señora McHale es nuestra productora ejecutiva. Dirige a más de 100 reporteros, productores, analistas y técnicos y sus credenciales están disponibles para todos. Yo soy el editor jefe de Noticias Noche y decido sobre lo que se ve y se oye en este programa. ¿Quiénes somos para tomar estas decisiones? Somos la élite de los medios.

Después de esto volveremos con las noticias».

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