lunes, 25 de enero de 2016

¿Qué es un gran libro? Responde Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa en la biblioteca de su casa en Madrid.

En su Elogio de la educación (Taurus, Great Ideas, 2015), Mario Vargas Llosa recopila varios textos en los que responde a preguntas del tipo: ¿Qué es un gran libro? ¿Leer, nos hace mejores? ¿Por qué dedicar nuestro tiempo a la ficción? De esta forma desmitifica la idea de la Literatura como pasatiempo y la sitúa en el contexto la formación de personas. Huelga decir que el Nobel sabe que la Literatura no es sólo una herramienta pedagógica. Es más: es formativa precisamente porque no es una herramienta, sino expresión y desarrollo de nuestra propia naturaleza humana.

jueves, 21 de enero de 2016

Ficción y realidad en torno a la figura de Kapuscinski

Ryszard Kapuscinski, captura de pantalla del reportaje Poet on the front line (Gabrielle Pfeiffer, 2004).
Ryszard Kapuscinski ha sido reconocido como «el mejor reportero del siglo XX». En España se puso de moda a finales de los 90 y desde entonces hasta su muerte, en enero de 2007, su leyenda fue creciendo en los círculos periodísticos y universitarios. Quizá el momento cumbre de su popularidad en nuestro entorno lo alcanzó en 2003, cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

En el año 2010 llegó a España Kapuscinski, non-fiction, una biografía del maestro escrita por uno de sus discípulos, Artur Domoslawski. Un aforismo latino atribuido a Aristóteles reza así: Amicus Plato, sed magis amica veritas (algo así como «Amigo de Platón, pero aún más amigo de la verdad»). Pues bien, Domoslawski parece compartir esa idea y no tiene inconveniente –con ciertos apuros– en desmentir algunas imprecisiones y leyendas que Kapuscinski construyó no sólo en sus reportajes, sino en torno a su propia persona.

domingo, 17 de enero de 2016

Disfrutar del examen

Llevarse los problemas de copas con los amigos es un buen consejo para preparar 
un examen final... Aunque quizá el mejor día no sea justo el anterior al del examen.

Me gusta decir a mis alumnos que el examen final de una asignatura es como el All Stars de la NBA, como una final de la Champions League: el partido por excelencia, un momento cumbre para brillar y sacar lo mejor de nosotros. Hemos entrenado todo un año, practicado nuevos movimientos, técnicas eficaces, ideas bien probabas... Toca ahora demostrar de qué somos capaces. Es nuestro momento. Lo digo al principio de curso y algunos sonríen. Pero el examen se acerca, y quien no entrenó durante el año quiere borrarse del partido. Incluso entre los mejores jugadores hay quien siente una tensión tremenda, duerme mal la noche anterior, reza a un dios del que no se acuerda el resto del año y lo pasa realmente mal.

lunes, 4 de enero de 2016

Videojuegos y mundos posibles

Captura de pantalla del videojuego Fallout 4, desarrollado por Bethesda Game Studios.
«El siglo XX ha sido, sin la menor duda, la gran era de la comunicación tras un siglo XIX de experimentación y progreso técnico. […] No obstante, […] una de las manifestaciones comunicativas, estéticas, narrativas y culturales más importantes ha sido sistemáticamente ignorada por la academia: los videojuegos» (PLANELLS, Antonio J., Videojuegos y mundos de ficción. De Super Mario a Portal, Cátedra, Signo e imagen, Madrid, 2015, p. 8).

Con estas palabras nos introduce Antonio J. Planells (@antonplanells) en su propuesta: un sistema teórico-práctico para el análisis de los videojuegos, entendidos «ante todo, como objetos ficcionales y culturales» de gran impacto y relevancia social en la actividad económica, en otras manifestaciones culturales (como el cine), en la vida de los niños (en años decisivos en los que forjan su personalidad) y, cada vez más, en la vida de los adultos, atraídos por juegos que facilitan el aprendizaje cultural o de idiomas, mejoran la salud física, potencian las capacidades memorísticas e intelectuales, etc.

lunes, 28 de diciembre de 2015

¿El final de la ideología?

El genial Mingote dedicó varias de sus viñetas publicadas en Abc a denunciar el pensamiento ideológico.

Las ideologías son un fenómeno histórico que nace en Europa y caracteriza la Edad Moderna. Si nos tomamos en serio esta afirmación, deberíamos sacar de inmediato algunas conclusiones importantes. La primera es que ni la Filosofía, ni el Arte, ni la Religión –ámbitos cuya tradición se remonta miles de años atrás– tienen, en principio, nada que ver con la ideología. Otra cosa es que, desde hace 300 años, el pensamiento ideológico haya invadido todos los ámbitos de la vida con tal virulencia que hoy apenas podemos distinguir cuándo la Filosofía –o el Arte o la Religión– dejan de serlo para transformarse en Ideología.

Pero esta confusión es terrible, porque la ideología se caracteriza por exacerbar las pasiones, simplificar las ideas, dividir a los hombres en bandos, pretender resolver los problemas de la vida y prometernos la felicidad en la tierra. Justo lo contrario que pretenden la verdadera Filosofía, el auténtico Arte, la Religión piadosa, a saber: educar las pasiones, ampliar nuestra comprensión de la realidad, unir a los hombres, situarnos frente al misterio de la vida y responder a nuestro anhelo de trascendencia.