jueves, 3 de julio de 2025

Breve homenaje a Javier Mula: «¡Oh, capitán, mi capitán!»

Javier Mula en el programa Becas Europa, del que fue formador co-fundador.


Ha ocurrido. Maese Mula se jubila, dejando un vacío y un silencio en el campus de la Universidad Francisco de Vitoria que ningún otro cuerpo, ninguna otra música, podrá reemplazar. Su modo de retirarse, como sus modos en tantas otras ocasiones, nos deja un modelo de elegancia, humildad y sabiduría divina que nadie podrá imitar. No encuentro palabras para este momento; pero las tuve para otro anterior. Preparaba entonces mi proyecto de titularidad y me sentí moralmente impelido a incluir un capítulo biográfico para contar episodios como los que ahora siguen. Sirvan estos recuerdos, en la raíz de mi vocación docente, para agradecer al Padre por la vida de uno de mis maestros.

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domingo, 22 de junio de 2025

Soledad y conversación en la cabaña de Thoreau, junto al lago Walden

Vista del Lago de Walden, Wikipedia.org.

María Cano Bonilla impartió el pasado jueves una sugerente master class sobre «La conversación» en la Escuela Wander, de la consultora Soulsight (19.06.2025). María rescató la cuarta voz de «conversación» en el DRAE, «habitación», y nos animó a entrar en esa morada. Allí contemplamos las tres sillas que Henry David Thoreau decía tener en su legendaria cabaña de Walden: «una para la soledad, dos para la amistad, tres para la sociedad» (Civil disobedience, 1849).

Cada silla simboliza para Thoreau un espacio, un tiempo y un tipo de relación. María sugirió además que cada silla nos habla de un tipo de conversación; y que necesitamos de la interacción entre las tres sillas para alcanzar nuestro equilibro vital. Necesitamos soledad (conversar nosotros mismos); necesitamos amistad (conversar con otro, pero íntimo); necesitamos sociedad (conversación pública).

Tanto el sentido común como la investigación científica nos hace ver que hoy, en comparación con la época de Thoreau, abusamos de la tercera silla, la publicidad: sirva de ejemplo nuestra presencia en redes sociales digitales. También parece claro que convivimos mal con la primera silla: el silencio y la soledad nos parecen aburridas, tal vez temidas.

El coloquio público que siguió a la master class, aún en Wander y en streaming, fue muy animado. El coloquio sobre el coloquio, ya en terraza y con cervezas, en mayor intimidad, estuvo aún mejor. El diálogo peripatético entre María y yo quedó truncado al llegar el metro a mi estación. Si no es por María, no sé hasta dónde me hubiera desviado nuestra conversación. Me bajé mientras tratada de responder a la pregunta: «¿Qué nos faltó abordar sobre el tema de la conversación?»

martes, 25 de febrero de 2025

“Sentir gratitud, saber a quién agradecer y saber cómo agradecer”


"Durante esta semana ustedes han reflexionado y vivido ese hermoso dinamismo del ser humano que arranca con la experiencia gozosa de encuentro, que forma o renueva en nosotros unas convicciones, que a su vez orientan e inspiran las decisiones importantes de nuestra vida. Ese es ciertamente el dinamismo del ser humano. Ahora bien, ese dinamismo atesora un ingrediente secreto que es necesario, pero que muchas veces pasa inadvertido. Ese ingrediente es el agradecimiento, y tiene tres momentos: sentir gratitud, buscar a quién agradecer y saber cómo agradecer.

Decía Chesterton que la prueba de toda felicidad es el agradecimiento. Fíjense bien: no la satisfacción por un trabajo bien hecho, sino el agradecimiento. ¿Cuál es la diferencia? Estamos satisfechos de lo que nosotros hemos logrado. Estamos satisfechos cuando alcanzamos los resultados esperados, o cuando recibimos un salario justo. La satisfacción es legítima, pero esconde todavía cierto repliegue sobre uno mismo, y nos mantiene en la lógica del tener o acumular cosas o experiencias. Cuando no estamos satisfechos, buscamos acumular lo que necesitamos para satisfacernos. Cuando estamos satisfechos, descansamos como quien ya lo ha logrado todo; y corremos el riesgo de abandonar la tensión propia de esta vida.