sábado, 1 de septiembre de 2012

Escribiré como Sócrates me enseñó a convivir: con una mentalidad dialógica

Edward Hopper, Conference at night, 1949

Una fuerza interior ha crecido dentro de mí hasta obligarme a escribir un blog. Creo que me ayudará a pensar, a recodar, a aprender, a trazar un proyecto intelectual y de servicio social y a ordenar muchas ideas e inquietudes. Confío en que será así por dos razones. La primera, el formato. Es sabido desde antiguo que la escritura ayuda a conseguir todo lo anterior. Mejor aún ahora, pues se torna bidireccional y reversible. La segunda, por aquellos a quienes escribo: a mis alumnos (ellos son “los hombres del futuro”) y “a todos los hombres de buena voluntad” (en ellos, si logran articularse en pequeñas comunidades creativas, está la esperanza presente). Unos y otros, alumnos y hombres de buena voluntad, siempre sacan lo mejor de mí.
Escribiré como Sócrates me enseñó a convivir: con una mentalidad dialógica. ¿Los temas? Dios sabrá. Lo iremos descubriendo al repasar la frecuencia de las etiquetas. Algo me hace sentir, en estos momentos, como si fuera Winston Smith aquel 4 de abril de 1984:
«Lo que ahora se disponía Winston a hacer era abrir su Diario. Esto no se consideraba ilegal (en realidad, nada era ilegal, ya que no existían leyes), pero si lo detenían podía estar seguro de que lo condenarían a muerte […]. El acto trascendental, decisivo, era marcar el papel. En una letra pequeña e inhábil escribió:

“4 de abril de 1984”.

Se echó hacia atrás en la silla. Estaba absolutamente desconcertado. Lo primero que no sabía con certeza era si aquel año era realmente 1984. […] Y se le ocurrió, de pronto, preguntarse: ¿Para quién estaba escribiendo ese diario? Para el futuro, para los que aún no habían nacido. […] Volvieron a fijarse sus ojos en la página. Descubrió entonces que durante todo el tiempo que había estado recordando, no había dejado de escribir como por una acción automática. Y ya no era la inhábil escritura retorcida de antes. Su pluma se había deslizado voluptuosamente sobre el suave papel, imprimiendo en claras y grandes mayúsculas lo siguiente:

“ABAJO EL GRAN HERMANO
ABAJO EL GRAN HERMANO
ABAJO EL GRAN HERMANO
ABAJO EL GRAN HERMANO
ABAJO EL GRAN HERMANO”».
Dedico este primer post a Winston Smith. A todos los Winston Smith que escribieron en beneficio de inumerables otros sabiendo que aquello les costaría la vida.

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