martes, 18 de diciembre de 2012

El periodismo como un juzgado: ¿neutralidad o contrapoder?


Will McAvoy, empujado por su feje Charlie Skinner, ha decidido convertir Noticias Noche en un juzgado. La idea de la prensa como Cuarto Poder entronca con la separación de poderes propuesta por Montesquieu en El Espíritu de las leyes. En ese planteamiento, la prensa se erige en vigilante de los tres poderes del Estado: Legislativo (Parlamento o Congreso), Ejecutivo (Gobierno) y Judicial.

Algunos periodistas y teóricos prefieren sostener que la prensa no es el Cuarto Poder, sino un “contrapoder”. En ese juego de palabras se deja entrever cierta mojigatería marxista mal disimulada, como si erigirse en poder fuera algo moralmente malo. Ser “contrapoder”, en el imaginario de la izquierda, nos pone del lado de los débiles y oprimidos y frente a los poderosos y opresores. La idea es clara: conquistar una autoridad moral... que luego se traduzca en poder de transformación social.

Ya vimos en el discurso inaugural de The Newsroom que el creador de la serie, Aaron Sorkin, apostaba por un periodismo no neutral, y allí denunciaba bien el cinismo del periodista que oculta su modo de pensar para quedar bien con todos. En el segundo capítulo de la serie, Will aprovecha para explicarnos qué significa ser ecuánimes: “que si el partido republicano se dirigiera al Congreso y propusiera que la tierra es plana, el Times diría que los demócratas y los republicanos no coinciden sobre la forma de la tierra”. En el memorable monólogo en el que McAvoy pide disculpas por el periodismo que ha hecho hasta la fecha, afirma que los periodistas no son “ordenadores que dispensan sólo datos, porque las noticias sólo son útiles en el contexto de la humanidad”. De esa forma, insiste en la denuncia contra la neutralidad informativa, argumento de la ideología liberal (capitalista) para controlar los medios mediante un discurso "invisible".

Hasta ahí, genial. Aaron Sorkin, por boca de Will McAvoy, denuncia la superficialidad y el cinismo del periodismo neutral y nos propone un periodismo comprometido. Comprometido, ¿con quién? Porque al convertir su informativo en un juzgado, escoge qué causas juzgar y a quién sentar en el banquillo. Y lo hace, además, conforme a un plan trazado que le ocupará durante varios meses hasta la campaña electoral (y más adelante).Curiosamente, Sorkin (demócrata reconocido) escoje a un personaje republicano de los de verdad para tachar de no republicanos a los que están demasiado a la derecha.

Este fragmento de The Newsroom 1x03 nos revela la decisión de Will de hundir al Tea Party y la puesta en marcha de toda la maquinaria de su equipo de redacción para lograr ese objetivo. Cómo no, todo eso lo hace enfrentándose a sus propios jefes (empresarios poderosos con intereses no confesables), que no entienden el idealismo ingenuo del periodista que está con el pueblo.

Decía Kapuscinski en Los cínicos no sirven para este oficio que todo buen periodismo es “intencional”. Esto quiere decir que el periodista siempre persigue algo: un objetivo, un ideal, un proyecto, un valor… La cuestión es acertar con el ideal. En Los Elementos del periodismo, Kovach y Rosenstiel sostienen que el primer elemento del periodismo, y el más importante, es la verdad; aunque lamentan que es, también, el principio más confuso. El riesgo de todo periodista es confundir su causa con la verdad, o con la única verdad digna de ocupar sus informaciones.

¿Cae en el partidismo pro-Obama y anti-republicano toda la primera temporada de The Newsroom? Si es así, la genial crítica contra la neutralidad y la valiente declaración de intenciones de un periodismo comprometido, quedará descafeinada por vérsele el plumero a una izquierda que, mediante palabras como "compromiso" y "contrapoder" se lanza apasionadamente a denunciar unas cosas mientras mira para otro lado cuando acontecen otras.

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