miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Estás #Enganchado al WhatsAPP?: riesgos y oportunidades

Jaime López-Chicheri, Anna Saura, Juan Merodio, Juan Pozuelo y Álvaro Abellán en el plató de Servimedia, 10/02/2014.
Mi querido amigo Pablo A. Iglesias, director de Información de Servimedia, me propuso participar en el nuevo programa online de debates presentado por Juan Merodio y que lleva por título #Enganchado. En esta primera emisión, el tema fue el uso del WhatsAPP, instalado en más del 90 por ciento de los smartphones usados en España. La televisión no es precisamente mi medio favorito, pero los directivos y profesionales de Servimedia, el tono del debate y mis compañeros en plató hicieron que lo disfrutara mucho.

Anna Saura nos compartió la experiencia de los jóvenes con WhatsAPP. Jaime López-Chicheri nos explicó que lo usa para mejorar la productividad de sus equipos de trabajo y nos compartió algunas aplicaciones como herramienta promocional, publicitaria y de Relaciones Públicas. El chef Juan Pozuelo usa WhatsAPP como una herramienta más: no es buena o mala, se trata de saber usarla para mejorar la comunicación. Enrique Dans se sumó por Skype al programa para decirnos que él no usa WhatsAPP porque no le parece una aplicación segura: aquí desarrolla su planteamiento. A mí me tocó hablar del potencial comunicativo de WhatsAPP y de si mejora o empeora las relaciones personales.

Éstas son mis conclusiones después del debate:


  • El reto para las aplicaciones de mensajería instantánea está en la seguridad de las comunicaciones, la gratuidad del servicio básico y su capacidad de penetración social, puesto que no nos interesa un sistema de mensajería del que no participan las personas con las que queremos comunicarnos.
  • No me considero enganchado al WhatsAPP y sé que podría vivir sin él. Para vivir, a todos nos basta con lo esencial. Sin embargo, creo que podría hacer un uso más creativo de esa aplicación, tanto en mi vida personal como profesional.
  • WhatsAPP es una herramienta que, bien utilizada, puede mejorar tanto el clima de trabajo como la productividad. Especialmente operativos resultan los grupos que integran a los miembros de un equipo o a los responsables de proyectos.
  • WhatsAPP es una herramienta que, mal utilizada, puede erosionar gravemente las relaciones personales y puede generar adicciones. El riesgo cuando usamos cualquier tecnología de la comunicación es el de dejarnos atrapar por una falsa promesa de felicidad y facilidad a bajo coste. Si buscas sobre este tema en Google, verás que es más grave y está más extendido de lo que parece.
  • WhatsAPP aventaja en algunos aspectos a otras tecnologías para la comunicación y puede actualizar algunas formas de comunicación muy humanas y clásicas: cartas de amor, post-it para hacernos presentes en distintos lugares o momentos del día, indicaciones, mapas, fotos, mensajes de voz… Para lograrlo con éxito, claro está, hay que invertir tiempo. Seguramente menos del que invertíamos en escribir una carta, pero también más de los 30’ que tardamos en pensar y teclear lo primero que se nos ocurre.


¿Ha cambiado WhatsAPP nuestra forma de comunicarnos y de convivir con los demás?

Ante esta pregunta, cuya respuesta generalizada fue un “sí” rotundo, estuve tentado de decir que no. En lo esencial, las reglas del juego de la convivencia y la comunicación han sido y serán siempre las mismas. Por ejemplo: conviene pensar lo que vas a decir antes de decirlo. La escucha (o visionado, o lectura) activa –atender no sólo a lo que nos dicen, sino a lo que realmente nos quieren decir, y mostrar que lo hemos entendido- es otra regla fundamental en todos los procesos de comunicación.

Lo que sí es cierto es que el WhatsAPP ha introducido nuevas variables en nuestras relaciones que nos obligan a revisar algunos protocolos de educación básica. Por ejemplo: si debemos dar prioridad a quien tenemos delante o a quien interrumpe –sin conciencia de ello– nuestra conversación al enviarnos un WhatsAPP. Aunque todos estamos tentados de elegir automáticamente una de estas dos alternativas yo creo que la respuesta más adecuada es “depende”.

Lo que llamamos “educación básica” o “sentido común” no es algo que todos tenemos por ciencia infusa, sino que es un destilado de las mejores prácticas –con más complejidad,variables y excepciones de la que vemos a primera vista– atesoradas por una tradición común que se ha ido configurando con el paso de los años o, incluso, de los siglos. Cuando incorporamos tecnologías que generan nuevas situaciones de comunicación, no a todo el mundo le resulta sencillo relacionar los nuevos usos con los anteriores.

Siempre pasa un tiempo entre el uso necesariamente experimental y a veces errático de una nueva tecnología y el descubrimiento y la implantación social de las vigencias que sustentan buenos usos y marginan malos usos -lo que llamamos "protocolos", sean más o menos tácitos o explícitos-. En ese tiempo, creo que la corrección fraterna y el aprendizaje mutuo son fórmulas de relación más apropiadas que el uso indiscriminado y las acusaciones de mala educación.

En el fondo, todas las formas de comunicación -nuevas y viejas- tienen un sentido mucho más valioso que el de la eficacia: son los modos en que aprendemos a articular nuestra sana convivencia. En ese sentido, el WhatsAPP, como cualquier otra tecnología de la comunicación, nos invita a aceptar un reto: desarrollar nuestra creatividad para mejorar nuestra convivencia.

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